¿Hay que prohibir los dispositivos 'wearables' en el trabajo?

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¿Hay que prohibir los dispositivos 'wearables' en el trabajo?

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Este año podría empezar la comercialización de las Google Glasses, el dispositivo wearable más conocido. Los wearables son una nueva generación de objetos inteligentes, como gafas, relojes, pulseras o anillos, que se llevan puestos como un complemento y que ofrecen una serie de capacidades a través de la conexión a Internet.

El estreno del reloj inteligente de Apple se producirá de manera inminente este mes de septiembre y otros fabricantes ya han presentado sus modelos. Ante este nuevo escenario que se avecina, cabe preguntarse si la empresa debe prohibir que los empleados lleven wearables en el trabajo.

La cuestión es similar al hecho de prohibir o no el uso de teléfonos móviles inteligentes durante la jornada laboral. De hecho, los dispositivos wearables funcionan conectados a un smartphone.

 

Puntos a favor y en contra de los 'wearables' en el ámbito laboral

La controversia se produce porque los dispositivos wearables permiten, de una manera muy discreta y fácil, que los empleados puedan registrar imágenes y datos confidenciales de la organización.  

Por otro lado, puede plantearse la utilización de estas nuevas tecnologías a favor de la empresa; pero el hecho de que permitan monitorizar la localización e incluso el estado físico de quienes las llevan –es el caso de relojes y pulseras que pueden medir pulsaciones o calorías consumidas -, hacen que aparezcan problemáticas entorno a la privacidad.

Sin embargo, los dispositivos wearables pueden ser útiles y aportar valor a las empresas, una vez que se desarrollen aplicaciones específicas. Por ejemplo, las gafas inteligentes podrían facilitar los controles de calidad o los relojes inteligentes podrían ayudar a detectar la fatiga en controladores aéreos y otros colectivos afines.

 

¿Cómo implantar y regular los 'wearables' en el trabajo?

Antes de implementar estas tecnologías, es imprescindible identificar un uso profesional concreto de los wearables y a continuación estudiar si existen cuestiones de privacidad relacionadas y cómo solucionarlas. También es importante crear políticas de uso, formar al personal adecuadamente y evaluar la iniciativa.

Respecto al uso particular de los wearables, como en el caso de los teléfonos móviles, se impone el sentido común. Hay que procurar que exista un equilibrio razonable entre los intereses del trabajador, que desea utilizar los nuevos dispositivos, y los de la empresa, que quiere que los empleados sean productivos durante la jornada laboral.

Para tal efecto lo mejor es regular el uso de los wearables, estableciendo en qué lugares está prohibido su uso o en qué circunstancias, como por ejemplo en las reuniones. La regulación también debe considerar el tipo de dispositivo o las aplicaciones que pueden hacerse servir. Por ejemplo, puede prohibirse hacer fotos o registrar vídeos.

A medida que se difundan y se generalicen estos objetos inteligentes, habrá que estudiar qué usos se hacen de los wearables y cómo interfieren en el desarrollo de la actividad laboral. Aunque no está de más empezar a reflexionar sobre el tema y avanzarse ante las posibles consecuencias.

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